Construcción de hotel en Holbox arrasa con zona de manglar

Quintana Roo

El colectivo ambiental “Hablemos Holbox” denunció un nuevo caso de tala y relleno de un sistema de manglares en la isla, para la construcción y operación del proyecto hotelero Blue Holbox.

“A pesar de  que se han presentado diversas denuncias y contar con sellos  de clausura, la construcción ha continuado en total impunidad”, dijo uno de los integrantes del colectivo.

El proyecto no cuenta con autorización en materia de Impacto Ambiental por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), requisito indispensable para comenzar la construcción.

La Manifestación de Impacto Ambiental fue presentada en septiembre de 2018 ante la Semarnat, pero en junio la propia empresa promovente, Holbolf S.A de C.V, desistió del trámite.

A pesar de ello se inició la construcción. Se contempla la edificación de un grupo de tres edificios, los cuales contienen un total de 23 habitaciones, según la MIA.

En la isla popularmente conocen a esa obra como “el monstruo de los mil cuartos”, por poseer dimensiones muy superiores a las de otros hoteles.

“Es llamado así porque desde gran distancia se observa la construcción que se edifica sobre lo que era un importante humedal de manglar, y se perfila como la más grande de la isla”,

comenta un poblador.

Los inconformes afirman que este tipo de desarrollos, más que sumar a la comunidad, agudizan los problemas de la isla, como la disposición de residuos y aguas residuales.

El humedal que fue rellenado para construir, dicen, era una zona de manglar con especies de mangle negro y botoncillo, así como matorral costero y ejemplares de palma chit, todos protegidos por la Norma Oficial Mexicana O59-Semarnat-2010.

El proyecto se encuentra dentro del polígono del área de protección de flora y fauna Yum Balam. La dirección de esta área protegida interpuso una denuncia ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), según se informó a la comunidad, pero esto no ha detenido la obra.

“Es zona de hábitat de cocodrilos, especies protegidas como la boa, maullador negro, vireo manglero, entre otras aves”, agregan los vecinos agrupados en el colectivo.

Refieren también que frente al edificio en obra negra hay un humedal bien conservado, que se vería afectado por la disposición de aguas residuales cuando el hotel esté en operación.

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